Egresado de la FI publica en Nature (Fuente)


Darío Urbina Meléndez es un ejemplo del talento y del compromiso de los jóvenes mexicanos con su entorno social, familiar y académico. El ingeniero mecatrónico con mención honorífica, orgulloso egresado de nuestra Facultad, actualmente a sus 26 años de edad cursa el doctorado en la Universidad del Sur de California, en el área de Ingeniería Biomédica, integrado a un equipo de investigación que lidera el profesor Francisco Valero Cuevas.

En las instituciones educativas, el trabajo arduo y constante, y la pasión por la investigación, si bien tienen su recompensa diariamente por la satisfacción del deber cumplido, hay días para brincar de gusto, como lo fue hace una semana cuando el doctor Valero y sus alumnos Ali Marjaninejad, Brian A. Cohn y Darío Urbina, el de sangre puma, celebraron la publicación del artículo de su autoría "Autonomous functional movements in a tendon-driven limb via limited experience" (https://www.nature.com/articles/s42256-019-0029-0) en Nature Machine Intelligence, una de las editoriales académicas más prestigiosas del mundo cuyas revistas suelen considerarse un referente de la ciencia.

Darío Urbina, una vocación bien definida
El gusto por la ciencia y la vocación por la ingeniería de Darío nació y se cultivó en el seno familiar; recuerda que desde niño acompañaba a las obras a su papá, ingeniero civil de profesión: "Siempre me ha cautivado cómo lidera al personal a su cargo y lo que de esto resultaba: edificios fascinantes. De mi padre aprendí que lo más importante de la ingeniería es el trabajo en equipo y el saber escuchar a nuestro sentido común; podremos tener muchos estudios, pero siempre hay algo que se intuye".

El interés por la ciencia que Darío profesa se lo debe a su mamá, quien le inculcó desde pequeño la máxima escolar Siempre pregunta hasta tener en claro lo que tienes enfrente. "De los regalos más bonitos que haya recibido son un libro escrito por Carl Sagan y otro acerca de Marie Curie, los científicos que más admiro. Mi madre supo exactamente cuándo y cómo dármelos y me han inspirado toda la vida".
En la etapa de las grandes decisiones, Darío no dudó en tener como primera opción la máxima casa de estudios ya que le permitiría situarse en el corazón de México donde la cultura y la ciencia laten con ímpetu: "Significó entrar al mejor lugar para estudiar ingeniería. México está posicionado en un lugar ideal para influir en el mundo de hoy en día pues estamos involucrados en la mayoría de las etapas de desarrollo, movimiento y comercialización de diversos productos. El ingeniero de la UNAM tiene una amplia perspectiva del valor y esfuerzo detrás del diseño de un producto; entendemos desde el costo real de la extracción de recursos naturales hasta el mundo financiero alrededor de grandes corporaciones; pero sobre todo entendemos el valor humano a lo largo de la larga cadena de producción industrial".

Facultad de Ingeniería UNAM
En su paso por la Facultad de Ingeniería, fue miembro del equipo Formula SAE UNAM por dos años y tuvo la oportunidad de participar del programa de movilidad estudiando un semestre en China; también la vinculación de la Facultad con la USC fue esencial para que continuara su posgrado en Estados Unidos. En este tramo universitario Darío está muy agradecido por las bases ingenieriles y la ayuda para forjar su carácter de lucha que le brindó la FI: "Después de haber estudiado en China y en Estados Unidos pude apreciar la calidad inigualable de las clases de formidables profesores en la Facultad de Ingeniería, mi alma mater, donde puedes hacer mucho si así te lo propones, si trabajas arduamente para lograr materializar las oportunidades".

De igual forma, Darío destaca la educación en valores que recibió, especialmente el compromiso social permanente de los ingenieros: "La ingeniería hace posible el ver a nuestros bebés con técnicas de ultrasonido o el tener una conversación con alguien a miles de kilómetros de distancia. Sin embargo, creo que no todo lo que se construye promueve el bienestar humano. Por eso hay que saber elegir, no sólo por hacer ingeniería estarás salvando vidas. La ingeniería junto con la responsabilidad y consciencia social son partes muy importantes del bienestar humano", reflexiona.

Darío recomienda a los universitarios que inician o que están por terminar su carrera de ingeniería que busquen y que no se rindan en su preparación, ya que hay diversas opciones de programas y posgrados: "Es un proceso largo que se extiende incluso por años, la gestión de la solicitud lleva meses, pero ser un buen candidato conlleva años de preparación y constancia; si realmente desean continuar, lo pueden lograr, es cuestión de paciencia", aconseja.

Investigación de vanguardia
La publicación del equipo del doctor Valero en Nature Machine Intelligence, catalogada como mejor artículo de la edición de marzo 2019, versa sobre la construcción de un robot con diseño y funcionamiento basado en la neuromecánica, así lo explica Darío: "Es como un bebé, primero explora el mundo que le rodea mientras rápidamente aprende cómo mover por sí mismo su cuerpo 'musculoso'; la estructura mecánica del robot está inspirada en principios de anatomía muscular de vertebrados. Nuestro estudio representa un punto importante en el desarrollo científico e ingenieril de robots que se asemejan no sólo en forma si no en funcionamiento a animales vertebrados. Al observar este robot podemos contribuir a la formulación de teorías de cómo logran los animales controlar sus cuerpos de manera tan asombrosa".

Durante el 2019, Darío continuará trabajando en su tesis de doctorado Principios de Neuromecánica en la creación de robots autónomos y versátiles, asesorado por el doctor Francisco Valero Cuevas, a quien considera un profesor excepcional por ser sumamente visionario y por el orden para llevar a cabo sus planes: "Es un científico que se rodea de personas muy inteligentes, sabe establecer el correcto ritmo de trabajo para lograr objetivos y crea canales de comunicación constructivos con su equipo; sus ambiciones se extienden mucho más allá del laboratorio. El doctor Valero es orgullosamente mexicano y tiene una magnífica relación con la UNAM, es gracias a este vínculo que empecé a trabajar con él".

Es a través de un programa visionario de pre-doctorado diseñado y liderado por los doctores Jesús Manuel Dorador de la FI y Francisco Valero para abrir puertas a mexicanos sobresalientes, el cual le proporcionó a Darío las herramientas y mentoría para escribir una solicitud muy competitiva a la USC y ganar una beca completa para el doctorado -que es la manera usual de realizar estudios de doctorado en universidades de vanguardia como la USC. Este programa de pre-doctorado de verano fue apoyado por la Escuela Viterbi de Ingeniería de la USC, el IME y Conacyt.

La publicación en Nature Machine Intelligence, enfatiza Darío, fue posible gracias al trabajo de sus compañeros y coautores del artículo, así como al apoyo de sus seres queridos: "Reitero mi gratitud, admiración y respeto por Ali Marjaninejad y Brian A. Cohn de quienes he aprendido mucho; así mismo, pongo en alto a México, a la UNAM, a mis padres, a mi hermana Xóchitl y a mi novia Mariana por impulsarme con su confianza y cariño incondicional".

En cuanto a los alcances de la publicación, Darío opina que es muy pronto para estimarlos: "Dentro de unos años veré qué puertas me abrió, porque las publicaciones, los títulos o los premios, dependiendo de cómo los usemos, nos abrirán diferentes oportunidades. Por el momento me siento pequeño en medio de un mar de incógnitas. Contribuí a desarrollar un robot único en su clase, pero las preguntas no se acaban. En el mundo de la academia uno se mueve un poco a ciegas: no se sabe con exactitud qué se logrará, ni las aplicaciones exactas de lo que creamos".

Cabe destacar que esta investigación fue financiada por la NIH (Institutos Nacionales de Salud), Departamento de Defensa y DARPA (programa Lifelong Learning Machines, L2M) de los EU, y que Darío Urbina recibe una beca parcial para estudios en el extranjero del Conacyt bajo el convenio de USC-Conacyt diseñado originalmente por el doctor. Valero, y renovado por la doctora Ángela McCracken de la USC.

Por: María Eugenia Fernández Quintero
Fotografía: Cortesia USC / Matthew Lin